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Descendencia en América del Norte
De 1861 a 1875 se exportaron de Holanda para Massachussets, Estados Unidos, los primeros animales que se mantuvieron puros. En la siguiente década, o sea de 1875 a 1885, este país importó 7.757 cabezas de las cuales desciende la mayoría de los animales de esta raza en toda América. Sin embargo, este fluido se detuvo posteriormente al no poder importarse más animales de Holanda (excepto en 1905 que se importaron algunos) por que la Holstein Friesian Association estableció un derecho de inscripción elevadísimo para los animales importados, aunque algunos autores mencionan como traba la existencia de aftosa en los animales holandeses.
En la Argentina
En nuestro país fue introducida en 1880, desde Holanda, por el Teniente General Julio A. Roca y su Ministro del Exterior, Dr. Felipe Yofré. Estos primeros animales fueron afincados en el norte de Córdoba y cerca de Pergamino, en Buenos Aires. Otro de los núcleos recaló en Santa Fe y rápidamente adquirió fama, especialmente en la zona de Rosario.
Don Vicente L. Casares, en su establecimiento de campo San Martín en Cañuelas, fue de los primeros, en esa década, en criar ejemplares de la raza lechera, posteriormente conocida como Holando Argentino, para el abastecimiento de leche a la fábrica "LA MARTONA". Estanislao S. Zeballos, político y diplomático de fuste decía "... Mencionaré como un modelo en la República Argentina y lo sería en cualquier país extranjero, la calidad y forma de venta de los productos de La Martona, propiedad del señor Vicente L. Casares, de Cañuelas..." (Vidas Consagradas, página 46)
El progreso de la raza fue lento y arduo, un camino difícil que les tocó recorrer a los primeros criadores que realmente debieron tener mucho cariño a su trabajo para superarlo. La introducción del overo negro correspondió a una época cuando todavía no había ambiente para las actividades que origina la industria lechera, por lo tanto no existía ningún interés en considerar a los bovinos como productores de leche por excelencia .Para la 7ª Exposición Nacional organizada por la Sociedad Rural Argentina, en mayo de 1890, se presentaron por primera vez en concurso un gran número de reproductores holandeses, muchos de ellos enviados por el gobierno de los Países Bajos. El total de animales expuesto fue de 68, y según crónicas recogidas en el libro del Dr. Mauricio Hellman, a “la raza Holando Argentino” se le auguraba un gran porvenir al reconocérsele una abundante producción láctea, unida a una buena conformación como res.
Para impulsar, encausar y despertar interés por el control de la producción de leche de las vacas como guía segura de selección, la Sociedad Rural Argentina, comenzó a implementar –simultáneamente con la Exposición de 1902– concursos de vacas lecheras donde la raza demostró en la mayoría de las competencias, una superioridad apreciable. En los registros genealógicos del año 1910 están asentados los primeros animales de pedigrí, correspondiéndole el número 1 al macho Butterman VOS 7130 y el 01 a la hembra Karla VOS 6606, ambos procedentes de Alemania e introducidos por San Juan de Pereyra.
En la exposición del Centenario de 1910 se introdujeron nuevas sangres de Holando y Alemania. El señor Elbert Weller, un holandés que trajo animales de su país para la exposición y que no pudo venderlos, se afincó definitivamente en el país y fundó el establecimiento “La Overa-Negra” en El Fortín, Córdoba.
En 1911 el Ministerio de Agricultura empezó a realizar tentativas para implantar un control regular de las vacas lecheras, medida que jugó un papel trascendental en la formación y difusión del Holando Argentino.
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